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dividirán entre la educación y las edades sucesivas. La educación exige especial cuidado, y sus frutos se recogen en lo porvenir; porque es cosa fácil amoldar los espíritus tiernos aún, y difícil extirpar los vicios que han crecido con nosotros. La naturaleza de los espíritus, vehementes es harto ocasionada a la ira; porque así como hay cuatro elementos, fuego, agua, aire y tierra, existen cuatro potencias corres-pondientes, frío, calor, humedad y sequía. De la mezcla de los elementos resulta la variedad de parajes, animales, cuerpos y costumbres, arrastrando a los espíritus diferentes inclinaciones, según la fuerza del elemento que en él domina por esta razón decimos que tales regiones son húmedas o secas, frías o cálidas. Las mismas diferencias se encuentran entre los animales y entre los hombres.

 

        XIX. Lo importante es en qué medida contiene cada cual el calor y la humedad; la proporción dominante de cada elemento determinará las inclinaciones. El elemento cálido producirá iracundos, porque el fuego es activo y persistente. El elemento frío hará tímidos, porque el frío embota y comprime. Por esta razón, algunos filósofos de los nuestros pretenden que la ira brota del pecho cuando la sangre hierve en derredor del corazón; y no hay otra razón para asignar con preferencia este asiento a la ira, sino que el pecho es la parte más caliente de todo el cuerpo. En los que domina el principio húmedo, la ira crece poco a poco, porque no está preparado en ellos el calor, sino que lo adquieren por el movimiento. Así es que la ira de las mujeres y de los

niños antes es viva que profunda, siendo débil en su principio en las edades secas, la ira es violenta y sostenida, pero sin aumento, progresando poco porque al calor, que ya declina, le reemplaza pronto el frío. Los ancianos son susceptibles y quisquillosos, como los enfermos y convalecientes y aquellos a quienes el cansancio o pérdida de sangre han agotado el calor. En igual condición se encuentran los atormentados por el hambre y la sed, los que tienen sangre pobre y los debilitados por mala alimentación. El vino inflama la ira, porque aumenta el calor, según el temperamento de cada cual.

 

        XX. Algunos se enfurecen en la embriaguez, otros... heridos. Tampoco existe otra causa para que los iracundos tengan el cabello rojo y la tez encendida, poseyendo naturalmente el color que la ira da de ordinario a los demás, porque su sangre es muy movible y agitada. Pero de la misma manera que la naturaleza produce temperamentos dispuestos a la ira, así también muchas causas accidentales tienen el mismo poder que la naturaleza. Las enfermedades o padecimientos del cuerpo producen estos efectos; en otros el trabajo, continuas vigilias, noches inquietas, la ambición, el amor, en fin, toda causa que afecta al cuerpo y al alma, prepara la mente enferma a la irascibilidad. Pero estas cosas solamente son principios y causas, estribando todo en el hábito, que si es profundo, alimenta al vicio. Difícil es, sin duda, cambiar el carácter, y no es posible transformar los elementos una vez combinados en el que nace; pero conveniente es saber que a los espíritus fogosos se

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