comer. Cuida de su salud y evita el cansancio, consolida su
energía, aumenta su fuerza. Que los movimientos de tus tropas y la
preparación de tus planes sean insondables.
Consolida la energía más entusiasta de tus tropas, ahorra las fuerzas
sobrantes, mantén en secreto tus formaciones y tus planes, permaneciendo
insondable para los enemigos, y espera a que se produzca un punto vulnerable
para avanzar.
Sitúa a tus tropas en un punto que no tenga salida, de manera que tengan que
morir antes de poder escapar. Porque, ¿ante la posibilidad de la muerte, qué
no estarán dispuestas a hacer? Los guerreros dan entonces lo mejor de sus
fuerzas. Cuando se hallan ante un grave peligro, pierden el miedo. Cuando no
hay ningún sitio a donde ir, permanecen firmes; cuando están totalmente
implicados en un terreno, se aferran a él. Si no tienen otra opción,
lucharán hasta el final.
Por esta razón, los soldados están vigilantes sin tener que ser estimulados,
se alistan sin tener que ser llamados a filas, son amistosos sin necesidad
de promesas, y se puede confiar en ellos sin necesidad de órdenes.
Esto significa que cuando los combatientes se encuentran en peligro de
muerte, sea cual sea su rango, todos tienen el mismo objetivo, y, por lo
tanto, están alerta sin necesidad de ser estimulados, tienen buena voluntad
de manera espontánea y sin necesidad de recibir órdenes, y puede confiarse
de manera natural en ellos sin promesas ni necesidad de jerarquía. |
Prohíbe los augurios para evitar las dudas, y los soldados nunca te
abandonarán. Si tus soldados no tienen riquezas, no es porque las desdeñen.
Si no tienen más longevidad, no es porque no quieran vivir más tiempo. El
día en que se da la orden de marcha, los soldados lloran.
Así pues, una operación militar preparada con pericia debe ser como una
serpiente veloz que contraataca con su cola cuando alguien le ataca por la
cabeza, contraataca con la cabeza cuando alguien le ataca por la cola y
contraataca con cabeza y cola, cuando alguien le ataca por el medio.
Esta imagen representa el método de una línea de batalla que responde
velozmente cuando es atacada. Un manual de ocho formaciones clásicas de
batalla dice: “Haz del frente la retaguardia, haz de la retaguardia el
frente, con cuatro cabezas y ocho colas. Haz que la cabeza esté en todas
partes, y cuando el enemigo arremeta por el centro, cabeza y cola acudirán
al rescate.”
Puede preguntarse la cuestión de si es posible hacer que una fuerza militar
sea como una serpiente rápida. La respuesta es afirmativa. Incluso las
personas que se tienen antipatía, encontrándose en el mismo barco, se
ayudarán entre sí en caso de peligro de zozobrar.
Es la fuerza de la situación la que hace que esto suceda.
Por esto, no basta con depositar la confianza en caballos atados y ruedas
fijadas.
Se atan los caballos para formar una línea de combate
|
 |